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José Mauro de Vasconcelos (Rio de Janeiro, 26 de febrero de 1920 — São Paulo, 24 de julio de 1984) fue escritor y actor, mestizo de india y portugués. Siempre autodidacta, tuvo muchas profesiones: entrenó boxeadores de peso pluma, trabajó en una “fazenda”, fue pescador y maestro en una escuela de pescadores. Convivió con indios y con la gente sencilla de su país y asumió la tarea de interpretarlo. Comenzó siendo un cuentista oral y más tarde les dio forma escrita a sus relatos. Sus cuentos y novelas reflejan un gran espíritu de observación y llegan al lector, estableciendo un diálogo entrañable con él, que no puede dejarle frío o indiferente.

Desde los 22 años ha producido muchos libros, algunos de ellos son Banana brava, Barro branco, Arara vermelha, Coracao de vidro.

En 1968 encabezó la lista de best sellers con Mi planta de naranja-lima, que es la historia tierna de un niño que llega al “uso de razón”, estado futuro que le vaticinan los adultos, a través del dolor.  Haydee Jofre Barroso* explica que Vasconcelos busca fundamentalmente en su libro alcanzar el corazón de su público. En ese empeño intervienen los recuerdos de su vida personal.

En esta novela corta destaca su profunda humanidad. Los personajes son los de la calle de su país, vapuleados por el vaivén de una vida difícil que les lleva, las más de las veces, a dejar al descubierto sus miserias; pero también aparecen, luciendo entre ellas, sus virtudes.

Les dejo un fragmento de Mi planta de naranja lima: Zezé, el protagonista, es un chico muy avispado y travieso. Para la Navidad no recibe ninungún regalo y comenta con despecho que es porque su padre no tiene trabajo. Pero su padre escucha la protesta y se marcha triste. Lleno de compasión, Zezé toma su cajoncito de lustrar zapatos y se va a ganar dinero, justamente ese día, para comprarle unos cigarillos. Después de muchas peripecias, vueve a su casa tarde, con el regalo:

“También había llegado la noche. Solamente en la cocina estaba encendida la luz del farol. Habían salido todos, pero papá estaba sentado a la mesa, mirando la pared vacía.

Tenía el rostro apoyado en la palma de la mano, y el codo en la mesa.

—Papá.

—¿Qué, hijo?

No había rencor alguno en su voz.

—¿Dónde estuviste todo el día?

Le mostré mi cajoncito de lustrar zapatos. Lo dejé en el suelo y metí la mano en el bolsillo para sacar mi paquetito.

—Mira, papá, compré una cosa linda para ti. Sonrió comprendiendo todo lo que eso había costado.

—¿Te gusta? Era el mejor. Abrió el paquete y aspiró el tabaco, sonriendo, pero sin conseguir decir nada.

—Fuma uno, papá.

Fui hasta el fogón para buscar un fósforo. Lo encendí, aproximándolo al cigarrillo que tenía en la boca.

Me alejé para ver la primera bocanada. Y algo me pasó. Arrojé al suelo el fósforo apagado. Y sentí que estaba explotando. Destrozándome todo por dentro. Reventando ese dolor tan grande que me había amenazado todo el día.

Miré a papá, su rostro barbudo, sus ojos.

Solo pude decirle:

—Papá… Papá…

Y la voz fue consumiéndose entre lágrimas y sollozos.

El abrió los brazos y me estrechó tiernamente:

—No llores, hijito. Vas a tener que llorar mucho en la vida si continúas siendo un chico tan emotivo…

—Yo no quería, papá… Yo no quería decir… eso.

—Ya lo sé. Ya lo sé. Además, no me enojé porque en el fondo tenías razón.

Me acunó un poco más.

Después levantó mi rostro y lo secó con la servilleta que estaba allí cerca.

—Así está mejor.

Levanté mis manos y acaricié su cara. Pasé suavemente los dedos sobre sus ojos, intentando colocarlos en su lugar, sin aquella pantalla grande. Tenía miedo de que si no lo hacía esos ojos fueran a seguirme durante toda la vida.

—Vamos a acabar mi cigarrillo. Todavía con la voz temblorosa de emoción, pude tartamudear:

—Sabes, papá, cuando me quieras pegar nunca más voy a protestar… Puedes pegarme, no más…

—Está bien. Está bien, Zezé. Me depositó en el suelo, junto con el resto de mis sollozos”.

mi planta de naranja lima

Vasconcelos, José Mauro (1968): Mi planta de naranja Lima, Capítulo 3. Edición digital: http://llevatetodo.com/book/Planta.pdf

*Haydee Jofre Barroso, Introducción a Mi planta de Naranja Lima. Op. Cit.

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